Mientras la atención se concentra en los estadios, el turismo internacional y los grandes patrocinadores, una parte importante del impacto económico del Mundial 2026 se jugará lejos de las canchas. En colonias, barrios y comunidades de todo el país, miles de pequeños negocios se preparan para aprovechar uno de los eventos de consumo más importantes del año.
De acuerdo con estimaciones de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), el comercio local podría captar entre 8 mil 500 y 10 mil millones de pesos durante la Copa del Mundo, una cifra que representaría alrededor del 14% de la derrama económica total generada por el torneo en México.
El dato confirma una tendencia que suele pasar desapercibida cuando se analizan los grandes eventos deportivos: los beneficios económicos no se concentran únicamente en los sectores vinculados al turismo o la hospitalidad. También alcanzan a negocios de proximidad que forman parte de la economía cotidiana de millones de mexicanos.
Tiendas de abarrotes, taquerías, cocinas económicas, rosticerías, pollerías y pequeños establecimientos de comida serán algunos de los principales beneficiados por el incremento en el consumo asociado a los partidos.
La dinámica es sencilla. Aunque miles de aficionados asistirán a los encuentros o visitarán las fan zones instaladas en distintas ciudades, la mayoría seguirá el torneo desde casa, oficinas o reuniones con familiares y amigos. Cada partido genera compras de último momento y gastos recurrentes que se multiplican a lo largo de varias semanas.
Según las proyecciones de la ANPEC, los productos de abarrotes podrían representar cerca del 30% de las ventas relacionadas con el Mundial. En esta categoría destacan refrescos, agua embotellada, botanas, hielo, pan, embutidos, lácteos, conservas y diversos productos de consumo inmediato que suelen acompañar las reuniones para ver los partidos.
Cerveza, uno de los productos más vendidos
La cerveza también tendrá un papel relevante dentro del gasto de los consumidores. El organismo estima que esta categoría podría concentrar alrededor de una cuarta parte de las ventas generadas durante el torneo, impulsada especialmente por los encuentros de la Selección Mexicana y las fases decisivas de la competencia.
Otro segmento con perspectivas favorables es el de la comida preparada. Restaurantes de servicio rápido, negocios de antojitos, pizzerías y establecimientos especializados en alimentos para llevar podrían registrar incrementos importantes en la demanda, particularmente durante los horarios de transmisión.
Más allá de las cifras específicas, el fenómeno refleja la capacidad que tienen los eventos deportivos de gran escala para activar cadenas de consumo que benefician directamente a las economías locales. A diferencia de otros sectores que dependen de inversiones de largo plazo, los pequeños comercios suelen percibir los efectos de manera inmediata a través de un mayor flujo de clientes y un aumento en las ventas diarias.
Para los negocios de proximidad, el Mundial representa una oportunidad de capitalizar hábitos de consumo asociados al entretenimiento colectivo. Las reuniones para seguir los partidos impulsan la compra simultánea de alimentos, bebidas y productos complementarios, generando un efecto multiplicador que se extiende durante todo el torneo.
La ANPEC calcula que una reunión de aproximadamente diez personas para ver un partido puede representar un gasto cercano a los 3 mil pesos entre alimentos, bebidas y botanas. Considerando que millones de hogares replicarán este patrón de consumo durante varias semanas, el impacto agregado para el comercio local adquiere una dimensión relevante.
En un contexto económico donde los pequeños negocios continúan enfrentando desafíos relacionados con la inflación, los costos operativos y la competencia de grandes cadenas comerciales, el Mundial 2026 aparece como una ventana de oportunidad para fortalecer ingresos y atraer nuevos consumidores.
Mientras las cifras oficiales medirán la ocupación hotelera, la llegada de turistas y la inversión en infraestructura, otro indicador comenzará a tomar forma en las colonias del país: el crecimiento de las ventas en los negocios que, lejos de los reflectores, forman parte esencial de la economía mexicana.
