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Luz azul y tu piel, ¿está dañando tu salud?

Si vives frente al celular o a las pantallas de televisión y/o computadora, esta información es importante para ti. 

En el pasado se pensaba que únicamente la RUV (radiación ultravioleta) tipo UVA y UVB del sol podrían causar cáncer de piel y envejecimiento prematuro pero actualmente se está investigando sobre el daño que provoca la luz azul. Esta luz de 400-500 nm es emitida tanto por el sol como por las luces LED, luces fluorescentes y las pantallas de la tecnología que tan frecuentemente usamos en nuestra vida diaria. 

Portrait of young male doctors looking at x-ray

La persona promedio pasa alrededor de 11 horas al día frente a las pantallas y aunque es una luz de bajo grado con penetración superficial a la piel, durante la pandemia se incrementó significativamente el uso de los aparatos por lo que de igual manera nos pone en riesgo al ser un daño acumulativo.

Son muy conocidos los efectos de esta luz azul en los ojos: ojo seco, cataratas, y degeneración macular entre otros, así como los efectos negativos sobre el sueño, pero poco se habla sobre los daños a nivel cutáneo.

Definitivamente falta más investigación al respecto. Lo que sí está claro es que los signos de este daño incluyen pigmentación oscura de la piel, enrojecimiento, inflamación y arrugas prematuras. Afortunadamente, esta exposición a luz azul aún no se ha ligado al cáncer de piel.

Durante la pandemia varios dermatólogos vimos pacientes con manchas nuevas y manchas viejas agravadas a pesar de no salir al sol o ir de vacaciones a la playa. Esto en parte se debe al efecto de esta tecnología ya que induce la oxidación y la generación de radicales libres en la piel que terminan dañando el DNA celular y las fibras de colágeno y elastina. La gravedad del daño pareciera estar relacionado con el número de horas a las que estamos expuestos a las pantallas y a la falta de uso de protector solar. 

Es muy común que los pacientes no usen protector solar cuando saben que van a pasar el día dentro de su casa o la oficina, pero es importante saber que de igual manera la RUV atraviesa las ventanas, que la luz de los focos y de las pantallas. Está presente en todo momento y requiere protección.

Si además padeces de melasma (paño), rosácea (enrojecimiento) y otras enfermedades de la piel o recientemente te realizaste un procedimiento dermatológico, con mucha mayor razón debes usar protección ya que la luz azul puede afectar negativamente los resultados de tus tratamientos.

Se recomienda entonces reducir las horas de exposición a las pantallas y usar un protector solar físico o mineral que contenga óxido de zinc y dióxido de titanio por su amplia cobertura ante estas radiaciones.

Otra medida, es usar antioxidantes tópicos como la vitamina C y el ácido ferúlico entre otros, así como antioxidantes orales como Vitamina C o la superóxido dismutasa (el antioxidante oral más eficiente) para contrarrestar el daño oxidativo. 

Entonces, ¿qué tan preocupado debes estar? 

Sin duda y por ahora, la mayor evidencia de daño en la piel apunta a la radiación ultravioleta que emite el sol. Sin embargo, está claro que la luz azul sí tiene mecanismos que dañan a la piel y aunque aún no se conoce por completo el alcance de este, es conveniente minimizar tu tiempo frente a las pantallas y usar protector solar todos los días desde la mañana al despertar y aplicar nuevamente cada 3-4 horas sin importar tus actividades.

 

 

Dra. Jesse Schwartzberg

  • Directora de Skin Project
  • Av. Homero 1425, Polanco, Polanco I Secc, Miguel Hidalgo, 11560, Ciudad de México.
  • 55 5395 8485
  • Ig: @skin_project 
  • www.skinproject.com.mx

 

 

 

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