Raúl Uribe: Una vida construyendo ingeniería, confianza y legado

Por Redacción Alto Perfil

Fotos: Sergio Ramírez

ALTO PERFIL conversó con Raúl Uribe para conocer su presente, los proyectos que han marcado su trayectoria y los planes que contempla para el futuro. Más allá de su faceta empresarial, la entrevista revela a un ingeniero cálido, sencillo y dispuesto a compartir con las nuevas generaciones la experiencia y el conocimiento acumulados a lo largo de su carrera: una herencia de gran valor.

AP: Ingeniero, usted ha construido rascacielos, hospitales, hoteles, aeropuertos, industria y otro tipo de obras muy importantes en este país que perdurarán por décadas. Pero más allá de estas obras, ¿qué valores o lecciones de vida también quiere que perduren?
Raúl Uribe: Cada uno de los proyectos que hemos realizado a lo largo de estos 43 años me ha dejado una enseñanza; ya sean obras muy pequeñas o grandes, cada una ha aportado un aprendizaje que pudiera resumir brevemente: no hay una sola que no tenga un riesgo y un compromiso por hacer las cosas bien. Cada una de ellas me ha transmitido la experiencia y la necesidad de contar con gente calificada para ejecutar el tipo de desarrollos que hoy hacemos en este país.
AP: Le ha tocado sobrevivir a la pandemia, cambios políticos y momentos económicos complejos. ¿Cuál es la regla de oro que tiene para mantenerse firme ante las adversidades?
Raúl Uribe: La pandemia fue una de las experiencias más difíciles que nos ha tocado vivir como empresa y como sociedad. Cuando comenzó, yo me encontraba en Israel y empezaron a cerrar aeropuertos y hoteles. Logramos salir hacia Los Ángeles y después regresar a México, sin imaginar todavía la magnitud de lo que estaba por venir.
En ese momento teníamos una gran cantidad de obras contratadas y, por lo tanto, un capital humano muy importante. Cuando comenzaron a detenerse los proyectos, tuve que tomar una decisión: proteger a la empresa, sí, pero también proteger a nuestra gente. Recuerdo haber dicho: “Que se note el músculo financiero de la empresa; si van a cerrar las obras, que las cierren, pero, por favor, no quiero que se despida a ninguna persona que forme parte de la empresa.” Teníamos una gran cantidad de personal contratado por las construcciones que teníamos en ese momento y el compromiso de terminarlas. Había colaboradores que llevaban conmigo 30, 35 y hasta 40 años. No podía pensar únicamente en números; tenía que pensar también en las personas que habían ayudado a construir la empresa.
Fue un reto enorme. Perdimos mucho dinero, tuvimos que adaptarnos rápidamente a nuevas formas de trabajar y enfrentamos dificultades que nadie había previsto. Pero tomé un compromiso con nuestra gente: conservar su antigüedad y hacer todo lo posible por mantener unido al equipo. Ellos confiaron en mi palabra y cumplí cabalmente. Salimos de aquella crisis con pérdidas importantes, pero conservamos algo mucho más valioso: a nuestra gente. Y esa experiencia confirmó una de mis convicciones más profundas: en los momentos difíciles es cuando realmente se demuestra de qué está hecha una empresa y de qué está hecho un líder.
AP: Tuvo la fortuna de trabajar y estudiar al mismo tiempo. Hoy, un joven ingeniero que entra al sector de la construcción se enfrenta a un mundo digitalizado y en constante cambio. ¿Qué consejo les daría a estas nuevas generaciones de jóvenes recién egresados para que sepan cómo liderar en la industria?
Raúl Uribe: Hoy el mundo cambia rápidamente y tenemos que estar a la vanguardia de esos cambios —tenemos un eslogan en Uribe Ingenieros: Estamos en la punta de la tecnología. Todos somos uno, uno somos todos—. La empresa le ha apostado mucho a la capacitación de todos estos jóvenes talentos que recién egresan de cualquier ramo de las ingenierías. Los veo con ganas de trabajar, con talento, pero no bien direccionados; son muy hábiles con las nuevas tecnologías, pero he descubierto que no están bien canalizados.
Como consejo para las nuevas generaciones: “Céntrense en una gran empresa que les permita soltarse, crecer, arriesgarse, de tal modo que se sientan identificados con ella, pero con los pies en la tierra, con objetivos bien marcados para dar resultados, demostrar compromiso y responsabilidad”.
Siempre hago una analogía y reflexión de mi vida, porque comencé a trabajar hace 50 años. No había estas tecnologías, esta digitalización. Todo lo tenías que hacer de manera manual. Eran otros tiempos.

AP: Nos gustaría conocer un poco más sobre las obras que ha realizado. ¿Cuántas ha construido a lo largo de su carrera y qué ha aprendido de ellas?
Raúl Uribe: Contamos con una gran cantidad de obras realizadas desde 1984 hasta la fecha. Imagínate: participamos en los hoteles más importantes de Cancún, Ixtapa, Acapulco, Los Cabos y Puerto Vallarta; en Huatulco llegamos con una empresa llamada EXA a abrir brecha en la bahía de Tangolunda para levantar el primer hotel, el Club Mediterránee, y hoy continuamos participando en la construcción de más hoteles en este país. Hemos trabajado en Tijuana, Los Cabos, Monterrey, San Luis Potosí y Querétaro; para que tengas una idea, hemos construido 3 millones 642 mil metros cuadrados de edificaciones de todo tipo. Además, déjame decirte que somos muy afortunados los que estamos inmersos en la construcción. La industria nunca se detiene; siempre requiere mantenimiento,remodelaciones y sistemas complejos como electricidad, agua, seguridad, detección de incendios, gases medicinales (en el caso de hospitales), HVAC (aire acondicionado, ventilación y extracción), transportación de informática y automatización de los procesos que requiere una edificación. Hemos participado, y lo digo con mucho orgullo, respeto y responsabilidad, en las obras más importantes de México.
Y te diré algo que dice mucho de nuestra trayectoria: ¿en qué lugar nos han demandado por incumplimiento? En ninguno. ¿Y cuántas veces hemos tenido que demandar a una empresa por falta de pago? Ninguna. En 43 años, Uribe Ingenieros no ha tenido una demanda ni la necesidad de demandar a nadie. No nos peleamos con nadie. Nos han quedado a deber, pero son amigos que poco a poco pagan y nos siguen recomendando. Somos muy privilegiados: nadie en este país —ni clientes, ni proveedores, ni fabricantes— puede decir que esta empresa les debe un peso. Eso me da absoluta tranquilidad y paz.
AP: Y justamente esto nos habla ya de ética profesional, y de la experiencia que ha ido adquiriendo durante todos estos años trabajando en proyectos a nivel nacional e internacional. Por lo tanto, ¿qué significó para usted enfrentarse a estos retos por primera vez?
Raúl Uribe: Por supuesto, ha sido un reto muy grande salir de México. He sido un hombre visionario y, como decimos aquí, no me he rajado cuando surge una invitación para trabajar en el extranjero. Empezamos a salir a las islas del Caribe —Nasáu, Curazao, San Thomas, Anguila— y de ahí a Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Colombia, Panamá, Quito, Perú y Brasil.
A la gente le llama mucho la atención los Emiratos Árabes: ¿cómo un mexicano ha salido a Dubái, Abu Dabi o a Catar? La verdad, todos son retos enormes donde arriesgas el capital, porque hay que cumplir y afianzar las obras. Si me preguntas cuál ha sido mi éxito, te diré que es trabajar mucho, incluso dejando de disfrutar de la vida —tristemente lo digo—; para mí, estar presente cuando hay asuntos que resolver es importante. Cuando las obras no tienen problemas y no se requiere de mi presencia, no voy; pero en donde yo veo que hay una obra con riesgo o no vamos bien, ahí me vas a ver.
Ha sido muy gratificante porque demuestra que un mexicano que no viene de un origen humilde ha llevado la ingeniería de este país a los mejores niveles del mundo. Somos orgullosamente mexicanos.
AP: Teniendo una amplia trayectoria, grandes anécdotas y con la evolución de la tecnología, ¿cómo ve la ingeniería en México?
Raúl Uribe: Hablando de los ingenieros y de la mano de obra mexicana a nivel de oficio —mecánicos, electricistas, plomeros, carpinteros—, te puedo decir con mucho orgullo que la del mexicano es de las mejores del mundo. En todos lados nos abren las puertas, nos respetan y demostramos nuestra calidad con hechos y trabajo. Me siento muy orgulloso de ser líder de todos estos ingenieros que exportamos a muchos lugares del mundo.
Somos gente bonita, que respetamos, que demostramos con hechos, con trabajo nuestra calidad como talento de la ingeniería mexicana, y no únicamente de la ingeniería electromecánica, sino la ingeniería civil, la arquitectura. Cuando tú viajas por el mundo, a estos países que acabo de mencionar, de verdad somos muy queridos, muy respetados y me siento muy orgulloso de ser líder de todos los ingenieros que exportamos a muchos lugares del mundo y que nos ven como lo que somos.

“Hemos construido 3 millones 642 mil metros cuadrados de edificaciones de todo tipo.”
Uribe ingenieros

AP: Se dice que una persona tiene que hacer tres cosas en la vida: plantar un árbol, criar un hijo y escribir un libro. Tengo entendido que tiene la intención de publicar sus memorias. ¿Qué le motiva en este momento de su vida a sentarse y escribir?
Raúl Uribe: Cada vez que ha nacido uno de mis hijos, he plantado un árbol.
Siempre he pensado que algún día quiero poder decirles: “Cuando tú naciste, plantamos este árbol. Este árbol representa tu vida. Cuídalo y en el futuro enséñaselo a tus hijos”. Para mí es una forma muy especial de hablar de legado y de aquello que permanece después de nosotros. Y quizás por eso también hoy quiero escribir.
Estoy trabajando en dos libros: uno relacionado con mis memorias y vivencias personales y otro con la parte profesional y la parte técnica de mi trayectoria. He acumulado historias, errores, aprendizajes y éxitos que quisiera que no se quedaran únicamente conmigo. Quiero dejarlo a mis hijos, a mis nietos, a quienes forman parte de nuestra empresa y también a las nuevas generaciones de ingenieros.
Quiero que un joven pueda leer mi historia y entender que no importa de dónde se viene. Yo provengo de un origen humilde y la vida me ha mostrado que con trabajo, disciplina, pasión y hambre de crecer se pueden alcanzar objetivos que en algún momento parecían muy lejanos.
Siempre hablo de ser un “soñador despierto”.
Soñar es importante, pero el sueño tiene que ir acompañado de trabajo. Poder decir: “Ese es mi sueño, voy a trabajar por él y sé que puedo conseguirlo”.

Y ojalá algún joven que lea mi historia piense: “Yo puedo llegar todavía más lejos que Raúl Uribe”. Eso sería para mí un verdadero legado.

AP: Hagamos un pequeño ejercicio. Cierre los ojos y dígame, ¿cómo imagina a Raúl Uribe dentro de 5 años?
Raúl Uribe: Me veo trabajando y con una gran preocupación: quisiera tener 20 años menos para hacer muchas cosas más en este país y transmitir mis experiencias a estas nuevas generaciones, que estoy seguro les va a ayudar. Me encanta enseñar, me gusta compartir lo que sé y también seguir aprendiendo, espero que los libros sean una manera de regalar conocimiento. No solamente a los jóvenes, sino a cualquier persona que pueda encontrar algo valioso en mi experiencia, Dios me escuche y así va a ser, que llegue a tanto joven y no joven mexicano, y me llene de satisfacción, y en algún momento de mi vida pueda decir: “Sí pude trascender”. Y quisiera hacer un paréntesis. Me gustaría que mis hijos y las nuevas generaciones de la empresa aprovecharán todo aquello que he aprendido durante estos 50 años como profesional y 43 años como empresario.
AP: Para terminar, después de tantos años de éxito, de retos, de aprendizaje, ¿qué es lo que todavía le despierta la curiosidad y la pasión cuando llega a una obra o incluso a su oficina?
Raúl Uribe: Llegar a una obra todavía representa un reto para mí. Cuando entro, no veo únicamente la ejecución o la calidad técnica; observo cómo está organizada, cómo se administra, cómo trabajan los gerentes, cómo se comunican los equipos y qué problemas podemos anticipar.
Después de tantos años he aprendido que un buen proyecto no depende solamente de saber de ingeniería, sino también de pasión y amor por tu trabajo. Pero también tengo muy claro que nunca se deja de aprender. La humildad consiste también en reconocer que alguien que no es tu jefe, alguien más joven o incluso alguien que trabaja bajo tu responsabilidad puede enseñarte algo que tú no sabes. Eso también es madurez.
Cuando visito una obra, no quiero llegar solamente como el dueño de la empresa. Me gusta ponerme el equipo, entrar, caminarla, subir la escalera, revisar una instalación, hablar con los ingenieros y con los trabajadores, preguntar y entender qué está sucediendo.
No me importa ensuciarme. Nunca me ha importado. Saludo con el mismo respeto a un cliente que a un colaborador, porque todos somos parte del mismo proyecto.
Y quiero terminar mi vida “y se lo pido a Dios y a mis padres que están en el cielo”, trabajando, visitando obras, en mi oficina escribiendo y que ahí me llamen al cielo.
Esa es mi pasión, esa es mi vida.
AP: Muchas gracias por esta inspiradora entrevista.
Raúl Uribe: Con mucho gusto y con mucho cariño.

«En 43 años, Uribe Ingenieros
no ha tenido
una demanda ni la
necesidad de demandar
a nadie. No nos
peleamos con nadie»

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