En el mundo del entretenimiento hay una voz que estremece, y no es nada personal; existe un talento histriónico que se apodera de los escenarios y hasta provoca que el teatro musical parezca un juego de niños, con niñera incluida; y una belleza que sin importar el paso de los años sigue cautivando las cámaras del cine y la televisión.
Lisset es de las pocas artistas mexicanas que puede presumir que ha sabido reinventarse sin perder autenticidad. Su trayectoria es el reflejo de disciplina, pasión y una sensibilidad escénica que la ha mantenido vigente en una industria tan cambiante como la del entretenimiento.
“Puedo decir que tengo una carrera que ha estado llena de alegrías y de crecimiento. Creo que si sigo presente en diferentes proyectos es porque sigo aprendiendo. Yo crecí dentro de una gran familia, con unos padres que se amaron muchísimo, y justo en todos mis proyectos profesionales me he anclado a mis valores y la educación que me dieron en casa.
“Mi papá trascendió hace cuatro años, pero dejó una familia espectacular, llena de amor, pero sobre todo de arte, entonces eso ha sido básico para tomar buenas decisiones y diversificarme en proyectos positivos y que me han abierto puertas y dado más oportunidades”, comparte Lisset en entrevista.
La hija del famoso compositor, productor, director musical y maestro Willy Gutiérrez destaca que uno de sus grandes amores profesionales es el teatro, no sólo por los aprendizajes que le ha dado, sino también porque le permite combinar otros proyectos de televisión, cine, series y conducción.
“Me formé en el teatro musical y siempre he dicho que el teatro me salva, porque en mis etapas personales estar ahí hace que la vida sea mejor y más fácil. Ahí hago catarsis, transformación; es como mi punching bag artístico de la felicidad, es mi refugio, mi recinto sagrado.
“Y el trabajar con otros formatos como la televisión, el cine o las series me ha llevado a conocer y aprender un poquito de todos los rubros y contar con mucha más experiencia para poder sumar a las nuevas generaciones”, asevera.
Actualmente la consolidada actriz explora nuevos formatos, ya que está incursionando en micro novelas en formato vertical, entendiendo que las narrativas evolucionan al ritmo de las plataformas.
“Son un reto porque implica generar contenidos que tengan calidad, cuenten una historia y manden un mensaje en un formato que es muy ágil, donde lo que capta la cámara es muchísimo más reducido. Implica jugar con las emociones, tanto mías como las del espectador, y pues es hacer magia”, declara.
Además, recientemente estrenó “Bendito Corazón”, una película que ha sorprendido al público con una historia basada en un milagro ocurrido en Jalisco durante el siglo XIX.
“Es una producción que no tiene el gran presupuesto ni a miles de personas trabajando detrás de ella, pero demuestra que cuando tienes un buen mensaje, éste sabe llegar a millones de personas. No es una trama pretenciosa, sino simplemente busca contar una linda historia”, puntualiza.
A lo largo de cuatro décadas Lisset ha demostrado que el talento solo se sostiene cuando va acompañado de disciplina. Y que en una industria donde mantenerse vigente es el mayor desafío, hay que reinventarse constantemente para destacar.
