En 2026, México dejará de ser la nación de niños que retrataban los libros de texto del siglo pasado. La metamorfosis demográfica no es solo una estadística de escritorio; es un cambio sísmico en la estructura misma de nuestra sociedad. Según las cifras consolidadas del INEGI y las proyecciones de CONAPO, el país atraviesa un punto de no retorno donde el envejecimiento poblacional ha dejado de ser una advertencia para convertirse en el desafío definitorio de esta década.
Datos que Sacuden el Presente
Por décadas, la pirámide poblacional de México se caracterizó por una base ancha de infantes y jóvenes. Esa base se ha erosionado. Con una población total que ronda los 134.4 millones de personas, el grupo de adultos mayores 60 años y más ha escalado hasta representar el 13.3% del total. Lo que resulta más impactante es la velocidad del cambio: mientras que en el año 2000 la edad mediana en México era de apenas 22 años, hoy en 2026 la edad mediana ha subido a los 30.5 años, marcando el fin de una era de abundancia juvenil.

El Fin del Bono Demográfico y la Trampa de la Longevidad
México se encuentra en la etapa final de su bono demográfico. Este fenómeno, donde la población activa es mayor que la dependiente, está perdiendo fuerza rápidamente. El descenso de la fecundidad que ahora se sitúa por debajo del nivel de reemplazo generacional sumado a una esperanza de vida que alcanza los 75.5 años, crea una presión financiera sin precedentes. No se trata solo de que vivamos más, sino de cómo vivimos esos años adicionales. Los datos indican que la transición epidemiológica hacia enfermedades crónico-degenerativas está superando la capacidad de respuesta del sistema de salud actual.
La Feminización de la Vejez
Uno de los hallazgos más profundos en la recopilación estadística actual es la marcada brecha de género en el envejecimiento. En los estratos de mayor edad, las mujeres superan drásticamente a los hombres debido a una mayor esperanza de vida 78.5 años frente a 72.4 en hombres. El INEGI advierte que esta feminización de la vejez conlleva una vulnerabilidad económica crítica, ya que muchas mujeres de la generación actual enfrentan la jubilación sin pensiones contributivas sólidas, habiendo dedicado su vida laboral a sistemas de cuidados no remunerados.

Consecuencias Estructurales
El impacto de estos datos se traduce en una necesidad urgente de rediseñar las ciudades, el transporte y el sistema de pensiones. El índice de dependencia de la vejez —la relación entre las personas en edad de jubilación y las que están en edad de trabajar— sigue aumentando, lo que pone en duda la sostenibilidad de los modelos económicos tradicionales. El México de 2026 es un país que madura a pasos agigantados, y la verdadera urgencia radica en transformar esta madurez en una oportunidad de bienestar y no en una crisis de desamparo.