Podemos invertir en talleres de nutrición, ofrecer acceso a un gimnasio o apps de mindfulness y promover un mejor descanso.
La pregunta es qué tan fácil se pueden seguir estas recomendaciones durante un día normal de trabajo.
El taller recomienda descansar, pero el jefe escribe a las once de la noche. La empresa promueve una mejor alimentación, pero en la oficina solo hay refrescos, galletas y papas; lo mismo ocurre en las máquinas expendedoras.
A eso se suman las reuniones consecutivas, muchas horas sentados, largas jornadas, poco tiempo para comer bien y, a veces, una cultura donde cuidarse requiere un esfuerzo adicional.
Cuando pensar bien es parte del trabajo
Para un CEO, una abogada, un consultor o una directora financiera, trabajar implica decidir, resolver problemas y mantener un buen juicio bajo presión.
Por ello, su energía, atención y claridad mental son los recursos con los que cuentan para lograrlo.
El sueño, la alimentación, el movimiento y la recuperación merecen un lugar en esa conversación.
Si la empresa invierte en desarrollar talento, tiene sentido empezar a considerar la salud integral del equipo como parte de la infraestructura que sostiene el negocio.
Empezar por cosas pequeñas
Llevar esa idea a la práctica puede empezar con acciones pequeñas, ya que para alguien con una agenda saturada, cambiar toda su rutina puede parecer otra exigencia. Para estos casos, la lógica de la mejora continua ofrece una entrada más accesible: pensemos en el “1%” como la metáfora de un pequeño paso que realmente se pueda sostener.
Se trata de “micro upgrades” o pequeños cambios que caben en una jornada real: ofrecer fruta o nueces junto a las galletas, dejar tiempos libres entre reuniones o caminar durante una llamada que no requiere tener una pantalla enfrente. La empresa puede impulsar estas opciones y los líderes darles credibilidad al practicarlas.
Del programa a la forma de trabajar
La facilidad para sostener estos cambios también depende de la empresa.
Pedir mejores hábitos exige revisar qué obstáculos pone la propia organización y qué cambios está dispuesta a respaldar. Algunas acciones caben en la agenda actual; otras requieren liberar unos minutos o ajustar las expectativas de las actividades laborales.
Las empresas que aspiran a un desempeño sostenido tienen una oportunidad concreta: hacer que los pequeños cambios saludables encuentren espacio, apoyo y continuidad.
La cultura se construye también con aquello que resulta fácil repetir cada día.
De esta manera, el bienestar adquiere un lugar en el modelo corporativo cuando influye en cómo se organizan las reuniones, se equipa una oficina y se ejerce el liderazgo. Así, cuidar la salud se vuelve compatible con la experiencia diaria de trabajar.
BIANCA W. LOEW
Cofundadora The Upgraders. Emprendedora en tecnología y advisor de startups, especialista en longevidad y biohacking.
CLARA MÉNDEZ
Cofundadora The Upgraders. Ingeniera industrial y especialista en longevidad y biohacking, con más de 20 años de experiencia en tecnología y data driven marketing en ambientes corporativos.