El pasado 11 de octubre de 2024, la renuncia de Alejandro Gertz Manero a la Fiscalía General de la República (FGR) marcó el cierre de un ciclo controvertido en la procuración de justicia federal. Esta abogada, con una trayectoria profundamente anclada en la izquierda y una lealtad probada al Ejecutivo, no es solo la sucesora interina, sino la personificación del nuevo modelo de justicia que busca imponer la administración de Claudia Sheinbaum Pardo.
Godoy, con más de 40 años dedicada a la abogacía, ha cimentado su prestigio en dos pilares. Su formación como abogada social y su desempeño como operadora política y legal implacable. Su gestión al frente de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX) la definió como una ejecutiva de alto nivel, capaz de combatir la impunidad en delitos de alto impacto y de emprender una cruzada exitosa contra la corrupción inmobiliaria.

Su capacidad para manejar expedientes sensibles y resistir la presión política quedó demostrada en la capital. Su llegada a la FGR no fue un accidente, sino el resultado de un enroque legal con una cronología precisa. El 1 de octubre de 2024 inició como Consejera Jurídica del Ejecutivo Federal. Al día siguiente, el 2 de octubre, Gertz Manero la nombró titular de la Fiscalía Especializada de Control Competencial (FECOC). Tras la renuncia de Gertz el 11 de octubre, Godoy asumiera automáticamente el cargo de Encargada de Despacho, evitando un vacío de poder y garantizando una transición inmediata de control.
Ahora, como Encargada de Despacho y principal candidata para la titularidad, su misión es monumental. Se espera que su mandato inmediato sea acabar con la autonomía operativa que caracterizó a la FGR de su predecesor, buscando la alineación estratégica de la Fiscalía con la mesa de seguridad federal. Además, deberá iniciar un proceso de saneamiento interno y reorganización de las cúpulas, así como destrabar expedientes clave de corrupción y crímenes de alto impacto que se mantuvieron estancados.
El destino final de Godoy se definirá en el Senado de la República. La llegada de Ernestina Godoy a la FGR es un potente indicador de que la justicia federal está a punto de experimentar un cambio radical en su enfoque, su estructura y su lealtad institucional.