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EL ASCENSO DE LA IA AGÉNTICA COMO EJE CENTRAL EN DAVOS 2026

La edición 2026 del Foro Económico Mundial en Davos ha marcado un punto de inflexión definitivo en la narrativa tecnológica global. Si en años anteriores la atención se centraba en la capacidad de la IA para generar textos o imágenes, este año el consenso entre líderes mundiales y CEOs de Silicon Valley es unánime: hemos entrado en la Era de la IA Agéntica. Este cambio representa el paso de una inteligencia que asiste a una que ejecuta, transformando los sistemas de software de simples herramientas en agentes autónomos capaces de razonar, planificar y completar flujos de trabajo complejos de principio a fin.

 

 

El debate en las montañas suizas ha dejado claro que la IA ya no se ve como un experimento, sino como una infraestructura crítica. Empresas como Salesforce y Google Cloud han presentado en el foro modelos de empresa agéntica, donde los agentes inteligentes no solo sugieren respuestas, sino que gestionan de forma autónoma desde la atención al cliente hasta la optimización de cadenas de suministro y la ciberseguridad. La inversión proyectada, que roza el billón de dólares para este año, refleja una confianza ciega en que estos sistemas cerrarán la brecha de productividad que la IA generativa tradicional no logró concretar por sí sola.

 

 

 

 

Uno de los puntos más provocadores ha sido la predicción de expertos como Dario Amodei (Anthropic) y Demis Hassabis (DeepMind), quienes sugieren que estamos a escasos años —quizás entre uno y cinco— de alcanzar una Inteligencia Artificial General (IAG). En Davos 2026, la IAG ha dejado de ser una fantasía de ciencia ficción para convertirse en una variable macroeconómica que los gobiernos deben considerar. La discusión ya no es técnica, sino política y geoestratégica: quién controla el cómputo, cómo se regulan los agentes que operan sin supervisión humana constante y cómo se garantiza que la autonomía de las máquinas no erosione la agencia humana.

 

 

 

Desafíos y la Nueva Fuerza Laboral

 

El impacto en el empleo ha sido, como era de esperar, el tema más sensible. Los analistas presentes en el foro estiman que para finales de 2026, más de una cuarta parte de las interacciones complejas con clientes serán resueltas de forma autónoma por agentes de IA. Esto obliga a una redefinición masiva de las habilidades laborales. El concepto de trabajar con IA está evolucionando hacia el liderazgo de máquinas, donde el valor del trabajador humano ya no reside en la ejecución de tareas, sino en la supervisión ética, la dirección estratégica y la empatía, cualidades que los agentes aún no pueden replicar con autenticidad.

 

 

 

 

Finalmente, Davos 2026 ha subrayado la urgencia de una gobernanza global para esta nueva era. A medida que los agentes de IA comienzan a manejar transacciones financieras y decisiones legales, la transparencia y la rendición de cuentas se vuelven hiperactivas. El foro concluyó con un llamado a evitar una brecha de inteligencia entre naciones, abogando por una IA soberana que permita a cada país desarrollar sus propios sistemas idénticos bajo sus marcos culturales y normativos, asegurando que esta revolución sea, ante todo, un motor de crecimiento inclusivo y no una herramienta de concentración de poder.

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