El Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama es más que un pinkwashing empresarial

Redacción Alto Perfil


El 19 de octubre se estableció como el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, asignando todo el mes como un periodo de sensibilización mundial sobre esta enfermedad. El mensaje central es la detección precoz y diagnóstico oportuno para mejorar el pronóstico, aumentar la supervivencia y reducir las tasas de mortalidad.
En el 2021, la Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsó la Iniciativa Mundial contra el Cáncer de Mama para reducir la mortalidad de este cáncer en un 2.5% hacia el año 2040. Con esto se evitarían unas 2.5 millones de muertes en mujeres menores de 70 años a través de tres pilares: la promoción de la salud, el diagnóstico oportuno y la gestión del tratamiento.

Cifras que impactan en la realidad

Es un hecho que el cáncer de mama es una de las principales causas de muerte en mujeres a nivel mundial. Tan solo en 2024 se diagnosticaron 2.4 millones de nuevos casos y fallecieron alrededor de 694 000 personas. ¿Qué sucede con México? Este cáncer se encuentra entre las primeras causas de muerte en mujeres de 25 años o más.
La información médica actual sugiere que hay una serie de factores que podrían propiciar la aparición del cáncer de mama. Algunos refieren al estilo de vida, como son el sobrepeso, la obesidad, el consumo de tabaco y alcohol, y el sedentarismo. Otros refieren a aspectos ambientales como la exposición a probables carcinógenos: contaminantes en el agua, plásticos con bisfenol A (BPA), plaguicidas y fertilizantes.

Prevenir es adelantarse al bienestar

La información actual, tanto de instituciones médicas como de organizaciones internacionales, coincide en que los hábitos saludables son básicos para la prevención. Hablamos de dietas ricas en verduras, frutas y cereales, disminuir el consumo de grasas saturadas y realizar entre 30 y 60 minutos de ejercicios diarios, así como mantener un peso adecuado.

Respecto al cáncer de mama, los esquemas de revisión periódica también son mencionados por la información médica; tal es el caso de la autoexploración mensual a partir de los 20 años, el examen clínico anual y la mamografía o mastografía. Aunque cabe señalar que todo lo anterior debe ser indicado siempre por un médico especialista en el tema.

El pinkwashing del cáncer de mama

En el 2002, la organización sin fines de lucro Breast Cancer Action acuñó el término pinkwashing a través de su campaña “Think Before You Pink”. El lavado de imagen rosa ocurre cuando las empresas u organizaciones utilizan el listón rosa para promocionar sus productos o servicios bajo la afirmación de apoyar la causa, mientras que sus productos o procesos de fabricación se relacionan con el riesgo de desarrollar la enfermedad.
Recordemos que en 1991 fue Charlotte Haley quien utilizó el listón de color melocotón para exigir al Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos destinar más del 5% de su presupuesto a la prevención de esta enfermedad. Aunque Haley se negó a comercializarlo, posteriormente las empresas cosméticas y revistas adaptaron la idea, cambiando el color al rosa. Esto transformó una demanda de salud pública en una estrategia de mercadotecnia corporativa.

En otras palabras, el pinkwashing sucede cuando se hace creer a los compradores con buena intención que colaboran comprando a la empresa con una causa benéfica, cuando en realidad se compran productos que agravan el problema. También puede darse el caso de incongruencia con los productos. Esto sucede cuando se hace la comercialización de productos que contienen sustancias relacionadas con el desarrollo de este tipo de cáncer.
Luego está el caso en donde las empresas aumentan masivamente sus ventas de temporada en fechas de octubre y se gasta más en la publicidad de la campaña rosa que en la donación real a la investigación de la enfermedad.
En definitiva, octubre debe ir mucho más allá de colgar un listón rosa en un aparador o adquirir productos de edición limitada. La verdadera lucha contra el cáncer de mama exige un compromiso genuino: por parte de las empresas, una responsabilidad ética transparente y congruente; y por parte de la sociedad, una exigencia constante de investigación real, políticas públicas efectivas y la adopción prioritaria de la prevención y la detección oportuna de esta enfermedad.

Criterios para identificar el pinkwashing en una empresa
1. ¿El producto es saludable? Evalúa si el producto de la empresa se vincula al riesgo de desarrollar cáncer o dañar la salud.
2. ¿Hay transparencia financiera? Verifica si hay claridad sobre los montos donados y que realmente se destinen a la causa del cáncer de mama.
3. ¿Hay coherencia ética? Comprueba si la empresa asume un compromiso real frente a la enfermedad o si solo se buscan incrementar las ventas en la temporada.

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