Por Christina Neyra
En el radar del viajero sofisticado, Chicago ha dejado de ser únicamente un destino de arquitectura icónica y negocios para convertirse en un refugio urbano donde el lujo se vive con pausa. Lejos del estruendo permanente de Nueva York, esta ciudad ofrece experiencias que combinan bienestar, gastronomía y cultura con una elegancia serena, ideal para el famoso bleisure, una escapada o un viaje diseñado para reconectar.
La jornada puede comenzar en AIRE Ancient Baths Chicago, un santuario de relajación ubicado en un edificio histórico del siglo XX. Inspirado en las antiguas termas romanas, griegas y otomanas, este espacio propone una experiencia sensorial donde el tiempo parece diluirse entre piscinas de distintas temperaturas, vapor, silencio y luz tenue. Aquí, el verdadero lujo no está en la ostentación, sino en la posibilidad de vivir el bienestar a tu propio ritmo, acompañada de conversaciones profundas, pausas necesarias y rituales personalizados como masajes con aceites esenciales o tratamientos exclusivos que elevan la experiencia al terreno de lo memorable.
Tras el bienestar, Chicago invita a prolongar el día con una propuesta gastronómica a la altura. Gibsons Italia, con vistas privilegiadas al río, representa ese equilibrio entre sofisticación y disfrute: cocina italiana contemporánea, cortes premium, coctelería precisa y un ambiente cosmopolita que convierte la sobremesa en parte esencial del viaje. Es el tipo de lugar donde los negocios, la amistad y el placer convergen sin esfuerzo.
Para quienes buscan entender la ciudad desde distintas perspectivas, Chicago también se revela en las alturas. Desde el piso 94 del John Hancock Center, 360 Chicago ofrece una lectura panorámica del skyline y del Lago Michigan, acompañada por una experiencia de mixología en CloudBar. A nivel del lago, Theater on the Lake muestra el contraste perfecto: naturaleza, arquitectura y gastronomía conviviendo en un entorno que invita a bajar el ritmo y observar.
El menú de Theater on the Lake celebra los sabores locales con un enfoque contemporáneo: desde platos con productos de temporada hasta opciones para compartir que hacen del almuerzo o la cena un momento de convivencia. Lo fascinante de combinar estas dos paradas 360 Chicago y Theater on the Lake es cómo reflejan la esencia de la ciudad, un destino que se vive tanto en las alturas de sus rascacielos como en la serenidad de sus espacios frente al agua. Es el contraste perfecto entre adrenalina y calma, modernidad y tradición, urbanismo y paisaje natural.
El hospedaje ideal
The Peninsula Chicago, un ícono de hospitalidad ubicado en la Magnificent Mile. Amplias suites, gastronomía internacional, un spa con vistas al skyline y un servicio que entiende el lujo como discreción y anticipación.
El hotel cuenta con 339 habitaciones y suites, todas diseñadas con una atención meticulosa al detalle. La experiencia va más allá de un dormitorio de lujo: cada espacio es un refugio con tecnología integrada, iluminación regulable, baños de mármol con tinas independientes y textiles de la más alta calidad.