“El camino no ha sido fácil, pero sí muy satisfactorio”, afirma. “Hace 28 años empecé en este camino de las instalaciones especiales. Definitivamente en aquel entonces era un mundo dominado por hombres; sin duda fue un gran reto obtener la credibilidad de los clientes y de los colegas”, dice.
Lejos de quedarse en esa experiencia, Morales decidió profesionalizar cada paso. Comprendió que la autoridad no se impone: se respalda con resultados, conocimiento técnico y coherencia. Hoy observa un sector en evolución, donde más mujeres participan en posiciones estratégicas y en decisiones de alto impacto. Sin embargo, advierte que el verdadero cambio no se limita a sumar nombres en los organigramas, sino a transformar paradigmas.
“Hay que entender que lo que se logra en el día a día se gana como persona, no como mujer ni como hombre. El respeto va por el profesional que eres. El desafío en el sector de la construcción no es únicamente abrir espacios, sino transformar paradigmas culturales profundamente arraigados”, explica.
En los últimos años, su empresa ha atravesado una etapa de evolución interna marcada por decisiones complejas y una renovación generacional. Morales apostó por integrar talento joven que, aunque aún en proceso de consolidación, representa el futuro estratégico de la organización. Más que un relevo natural, se trata de una redefinición que prioriza procesos sólidos, estándares claros y visión de largo plazo.
La honestidad ha sido uno de sus pilares innegociables. “Ser una empresaria honesta, primero conmigo misma y después con mis clientes, genera valor. Atrae más que clientes: atrae confianza”.

A esa ética se suma una característica indispensable: la resiliencia. “Ser empresaria es un acto de soledad, muchas veces ni colaboradores ni familia entienden dónde estás parada. Hay que ser muy resiliente. Yo me considero una mujer con mucha fuerza y entereza”, destaca.
Su liderazgo también se extiende al ámbito gremial como vicepresidenta del sector TICs en AMERIC. Desde ahí ha impulsado la incorporación de nuevas empresas y marcas, convencida de que la evolución institucional exige claridad de objetivos y determinación constante.
“Cuando tienes un nuevo reto enfrente no puedes esperar estar lista al 100%; es para decir sí y prepararte en el camino. A veces uno se pasa la vida pensando ‘lo haré más adelante cuando esté lista ’, y la verdad es que no. Tienes que creer en ti y lanzarte”, puntualiza.
En su trayectoria hay decisiones estratégicas tomadas a tiempo. Su ejemplo confirma que el empoderamiento no es un discurso, sino una práctica cotidiana: invertir, asumir riesgos, formar talento y sostener principios incluso en contextos complejos. Hoy su más grande objetivo es “ vivir un presente que inspire y construir un futuro que impacte.”

“Las mujeres tenemos que ser valientes, ahí donde tengas miedo, ahí es”.
