Tras una jornada previa teñida de rojo, los mercados de Nueva York intentan recuperar el paso este jueves. Los futuros de Wall Street operan con una tendencia alcista moderada, impulsados por la resiliencia del mercado laboral estadounidense. Los contratos vinculados al S&P 500 avanzan un 0.30%, situándose cerca de los 6,981 puntos, mientras que los futuros del Dow Jones suben un 0.28% (aproximadamente 143 puntos), reflejando un intento de los inversores por encontrar valor tras la reciente toma de beneficios.
El catalizador de este optimismo matutino ha sido la lectura de los datos de empleo. A pesar de que las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo subieron ligeramente a 227,000 (superando las 222,000 previstas), el mercado lo interpreta bajo la narrativa de «bajo despido, baja contratación», lo que mantiene la esperanza de un aterrizaje suave. Por su parte, el sector tecnológico busca estabilizarse; el Nasdaq 100 apunta a una apertura al alza del 0.29%, tras haber sufrido presiones por el sector de software y los ajustes en las expectativas de tipos de interés.
En el ámbito corporativo, la atención se divide entre ganadores y perdedores de la temporada de resultados. Mientras Micron Technology destaca con un avance del 3.3% en las operaciones previas gracias a su sólida proyección en semiconductores para IA, gigantes como Cisco Systems enfrentan vientos en contra con caídas cercanas al 7% tras proyecciones de márgenes más débiles. Esta dispersión en los rendimientos subraya la importancia de una selección de activos meticulosa en un entorno donde el S&P 500 ya coquetea con la histórica marca de los 7,000 puntos.
Mirando hacia el cierre de la semana, la volatilidad —medida por el índice VIX, que cotiza en torno a los 17.26 puntos— sigue siendo un factor a vigilar. Los inversores mantienen la cautela a la espera de los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que definirán si la Reserva Federal tiene margen para recortar tasas en el corto plazo. Para el inversor de alto perfil, este escenario de «rebote técnico» representa una oportunidad para rebalancear carteras, priorizando sectores como energía y materiales, que han mostrado una fortaleza relativa frente a la volatilidad del sector tecnológico.