El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX no fue simplemente un evento musical; fue un manifiesto cultural que desnudó las tensiones políticas de todo un continente. Con Bad Bunny como protagonista absoluto, el escenario del Levi’s Stadium se convirtió en el epicentro de un debate sobre identidad, idioma y soberanía. Desde el rechazo tajante en Washington hasta la reivindicación geopolítica en Santiago de Chile, los líderes más influyentes del mundo han tenido que definir su postura ante un show que, en 15 minutos, cambió la narrativa del poder blando latino.
El Enfrentamiento en el Norte: Trump contra el Día de Bad Bunny
El presidente Donald Trump encabezó la ofensiva más dura desde sus redes sociales, calificando la presentación como una bofetada a los Estados Unidos y uno de los peores espectáculos de la historia. Trump centró su ataque en la barrera del idioma, afirmando que nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y tachó las coreografías de repugnantes para la audiencia infantil. Para el mandatario, la elección de un artista que canta íntegramente en español y que ha sido crítico con las políticas de inmigración representó una afrenta directa a los valores tradicionales que su administración busca restaurar.
En contraste, el gobernador de California, Gavin Newsom, respondió con una estrategia de trolleo y apoyo institucional. Newsom no solo defendió la diversidad del evento, sino que proclamó oficialmente el domingo del Super Bowl como el Bad Bunny Day en California. A través de mensajes que imitaban el tono de Trump, el gobernador celebró el uso del español y las raíces hispanas de su estado, posicionándose como el gran defensor de la pluralidad cultural y burlándose de los llamados al boicot por parte de sectores conservadores.
La Perspectiva del Sur: Boric y la Geopolítica del Lenguaje
Desde Chile, el presidente Gabriel Boric elevó el análisis a un plano estratégico durante el lanzamiento de Latam-GPT. Boric calificó la actuación de Benito como un acto geopolítico que desafió la antigua Doctrina Monroe de América para los americanos. El mandatario chileno subrayó que el mensaje del artista recordó al mundo que americanos somos todos los que vivimos en el continente, vinculando este orgullo cultural con la necesidad de defender la identidad latina incluso en el desarrollo de nuevas tecnologías e inteligencia artificial.
México: Un Cierre de Filas por la Identidad Latinoamericana
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum utilizó su conferencia matutina para calificar el show de muy interesante, destacando el valor simbólico de que el español fuera el protagonista en un escenario global. Sheinbaum celebró que el mensaje de unión incluyera a todo el continente, desde Canadá hasta el sur, y respaldó la frase final del espectáculo: Lo único más poderoso que el odio es el amor. Para la mandataria, el éxito de Bad Bunny representó una victoria de la fraternidad regional sobre los discursos de división.
Otras voces dentro del oficialismo mexicano, como el diputado Gerardo Fernández Noroña, afirmaron que el artista proyectó un mensaje de dignidad que colocó la cultura latina en el centro de uno de los escenarios más influyentes del mundo. Por su parte, la senadora Citlalli Hernández resaltó que el show fue un homenaje necesario y advirtió que no es momento de tibiezas ante los discursos de odio. Desde la oposición, el gobernador Samuel García y el líder de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, también se sumaron a la conversación, destacando el protagonismo y la visibilidad sin precedentes de la comunidad latina en el deporte más visto de Estados Unidos.
