El 2026 ha amanecido para México no solo como un nuevo ciclo administrativo, sino como el año de la gran apuesta por la unificación sanitaria. Tras décadas de un sistema fragmentado, donde el acceso a la vida dependía estrictamente de la situación laboral, el país se encuentra hoy en el epicentro de una transformación estructural que busca borrar las fronteras entre el IMSS, el ISSSTE y el modelo IMSS-Bienestar.
El Corazón de la Reforma: El Registro Nacional de Salud
Este año marca el inicio del Registro Universal de Salud, una herramienta tecnológica y administrativa que pretende ser el acta de nacimiento de un sistema único. El objetivo es ambicioso: que cualquier ciudadano, independientemente de si cotiza en el sector formal o no, pueda ser atendido en cualquier clínica del país. Esta interoperabilidad no es solo una cuestión de ventanillas; implica que los expedientes clínicos electrónicos finalmente «hablen» entre sí, permitiendo que un paciente de una zona rural atendido por IMSS-Bienestar pueda tener continuidad en un hospital de alta especialidad del ISSSTE si su caso lo requiere.
Los Pilares del 2026
La estrategia actual se asienta sobre tres ejes que definen la política pública del momento:
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Salud Casa por Casa: Un despliegue masivo de personal de enfermería y medicina que lleva la atención primaria directamente a los hogares de adultos mayores y personas con discapacidad. Esta medida busca despresurizar las salas de urgencias, tratando las enfermedades crónicas antes de que se conviertan en crisis.
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Expansión de la Infraestructura Crítica: Para el primer trimestre de este 2026, se ha programado la inauguración de cuatro grandes hospitales estratégicos bajo el sello de IMSS-Bienestar, sumándose a la rehabilitación de más de 200 centros que quedaron en el abandono en años previos.
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Soberanía Farmacéutica y Vacunación: Con la Estrategia de Cooperación 2026–2031 firmada con la OPS/OMS, México busca no solo el abasto, sino la autosuficiencia en vacunas y medicamentos esenciales, fortaleciendo la red de laboratorios nacionales para reducir la dependencia de mercados externos.

Desafíos en el Horizonte: ¿Presupuesto o Realidad?
A pesar del optimismo gubernamental, el análisis editorial profundo revela grietas que el sistema aún debe sellar. El Paquete Económico 2026 ha incrementado la inversión en salud, pero el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) advierte que la presión demográfica por el envejecimiento poblacional y la alta prevalencia de diabetes e hipertensión están consumiendo los recursos a una velocidad alarmante.
Además, existe una paradoja persistente: mientras el sistema público se expande, el gasto de bolsillo en farmacias y consultorios privados sigue siendo la válvula de escape para millones de mexicanos que aún enfrentan tiempos de espera prolongados en las instituciones del Estado. La verdadera victoria de la salud pública en este 2026 no se medirá en el número de registros creados, sino en la capacidad de las instituciones para ofrecer una atención con calidad y calidez que logre recuperar la confianza del paciente.
México en el nuevo camino
México transita por un camino de no retorno hacia la federalización de la salud. La apuesta por un modelo preventivo y unificado es la respuesta a una deuda histórica, pero su éxito dependerá de la ejecución técnica impecable del registro nacional y de una inversión que no solo crezca en el papel, sino que se refleje en la disponibilidad inmediata de cada medicamento en el rincón más remoto del país. Estamos ante el nacimiento de una República Sana, cuyo reto más grande es convertir el derecho a la salud de una aspiración legal a una realidad cotidiana.